El Valle de Cardó


Distancia desde El Rincón Slow, 40 km.

Si existe un lugar en Cataluña adonde no lleguen los turistas y donde la naturaleza y el hombre convivan en armonía ése es el Valle de Cardó, un valle presidido por lo que fue un monasterio carmelita y donde hay diseminadas y escondidas hasta diecisiete ermitas medievales.

Para llegar hasta lo que fue el monasterio hay que recorrer 9 kilómetros de carretera sinuosa desde Rasquera.

Hay senderos marcados y pueden realizarse muchas excursiones por la zona. Es posible ir caminando desde el balneario de Cardó hasta Benifallet, a la orilla del Ebro.

Los orígenes del monasterio se remontan al siglo XVI, cuando los monjes carmelitas levantaron el monasterio atraídos por las propiedades de las aguas medicinales. Eran monjes ermitaños, dedicados a la vida contemplativa, por eso construyeron todas las ermitas que hoy aún pueden visitarse. Ahí se retiraban en soledad meses e incluso años. La desamortización de Mendizábal puso fin al monasterio; a inicios del siglo XX se construyó en el mismo lugar el balneario de Cardó, y hoy ese espacio lo ocupa una planta embotelladora de agua propiedad de Leche Pascual.

Junto a muchas ermitas aún se pueden apreciar las terrazas de almendros, higueras y olivos que cultivaban los ermitaños carmelitas. Entre los parajes más sorprendentes del valle, destacan la legendaria ermita de Sant Bernat, conocida entre los lugareños como “l’ermita cremada”, y una pineda tupida y misteriosa conocida como la Cassola del Diable (la Cazuela del Diablo).