Vía Verde de la Terra Alta y el Baix Ebre


Distancia desde El Rincón Slow, 55 km. (Arnes)

Las vías verdes son antiguas vías de ferrocarril que han sido reconvertidas en rutas en bicicleta. Hay más de treinta en toda España y una de las más celebradas por sus usuarios es la de la Terra Alta. Tiene una longitud de 25 kilómetros y el recorrido es siempre llano o en descenso, de modo que puede hacerse fácilmente con niños. El punto de partida es la antigua estación de Arnes y, después de pasar Horta de Sant Joan, Bot, la Fontcalda y Prat de Comte, finaliza el recorrido en la antigua estación del Pinell de Brai.

Los principales atractivos de esta ruta ciclista son los paisajes escarpados a lo largo del río Canaletes, con cañones y desfiladeros, y una veintena de túneles, algunos de más de un kilómetro de longitud. Algunos túneles están totalmente a oscuras, por lo que es imprescindible llevar linternas.  Si no se quiere hacer el recorrido de ida y vuelta, hay empresas turísticas en la zona, como Montsport , que alquilan bicicletas y que incluyen en su servicio la recogida en el punto de llegada y el desplazamiento hasta el coche.

Si al llegar al final del recorrido se encuentra con fuerzas, puede continuar hasta Tortosa, porque la Vía Verde del Baix Ebre enlaza con la Vía Verde de la Terra Alta. De Pinell de Brai a Tortosa hay 26 kilómetros y otra veintena de túneles; se trata de un recorrido a lo largo del Ebro, donde puede visitar el azud de Xerta. El recorrido completo de Arnes a Tortosa son 52 kilómetros.

Esta Vía Verde está habilitada sobre lo que fue el antiguo ferrocarril que debía unir el puerto de Sant Carles de la Rápita con la Puebla de Híjar, en la provincia de Teruel. Este proyecto de ferrocarril, que se haría realidad sólo en parte, tenía una finalidad comercial y a la vez defensiva. Una antigua hipótesis que barajaban los militares era una invasión de allende los Pirineos, en la cual, superada la cordillera, la siguiente barrera natural era el curso del Ebro. De esta manera, era muy interesante tener un ferrocarril en la orilla sur del río que pudiera abastecer ese eventual frente bélico. Con esta hipótesis se dieron todas las bendiciones castrenses a ese proyecto ferroviario. Sin embargo, nunca llegó a funcionar en toda su extensión. En 1895 se inauguraron 32 km de vía en la provincia de Teruel, y en 1942 los trabajos forzados de los prisioneros republicanos permitieron abrir el tramo entre Tortosa y Alcañiz. Este ferrocarril, conocido como el Sarmentero, funcionó durante treinta años, hasta que el hundimiento del túnel de Prat de Comte en 1973 sirvió de excusa para cerrar una línea que no era rentable y precisaba de altos costes de mantenimiento.