El Delta del Ebro

El Delta del Ebro, con 320 km² de extensión, es el humedal más grande de Cataluña y de todo el Mediterráneo español. Después de Doñana, es la segunda marisma de España.
Un paisaje totalmente llano cubierto de arrozales que van cambiando de color al son de las estaciones: terrosos en invierno, agua que refleja los colores del cielo en primavera, verdes en verano, amarillos en septiembre…
Cada año, cuando llegan los meses de octubre y noviembre, se reúnen en el Delta del Ebro más de 60.000 aves de casi 300 especies diferentes para anidar o pasar el invierno. Flamencos, martinetes, garzas reales, aguiluchos, lechuzas, garcetas, grullas y cientos de especies de patos y ánades llegan al delta atraídos por los humedales y el clima cálido, y hacen del tramo final del Ebro un escenario único en Europa.
El gran estuario de la desembocadura del Ebro es relativamente joven: se formó entre los siglos XIV y XVIII, y cada año aumenta un poquito más su extensión gracias a los sedimentos que arrastra el río.
El delta tiene una longitud de 30 km y adopta una forma parecida a la letra griega delta (D), como sucede en algunas desembocaduras de ríos caudalosos: por eso los griegos dieron ese nombre a las desembocaduras de los ríos.